• Antonieta Contreras

Lo que FREEZE significa como mecanismo de supervivencia

Updated: Sep 23, 2019

En el contexto del modelo Fight-Flight-Freeze


La frase “luchar-huir-paralizarse" (fight-flight-freeze) se ha convertido en parte del vocabulario popular cuando se habla de trauma o del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Artículos de revistas, libros, podcasts y seminarios han explorado la parte de la frase "luchar-huir" de manera exhaustiva durante los últimos 5-10 años y a estas alturas la mayoría de la gente entiende ese concepto bastante bien: sabemos que luchar-huir es una reacción desencadenada por la rama autónoma del sistema nervioso al encontrarnos en peligro que proviene de nuestros ancestros, y que es propulsada por el miedo. El mecanismo luchar-huir reacciona de inmediato para protegernos, pero lo hace de manera involuntaria, irracional y sin proporción al nivel real de peligro. Se ha usado tanto que algunas personas confunden la experiencia de esta reacción con trauma; trauma (o TEPT) puede ser una consecuencia de la activación de este mecanismo de lucha-huida cuando falla en protege a "la presa", pero si la experimentas, no significa que estés traumatizado.


La palabra "paralizarse" se agregó más tarde a la frase para ampliar el modelo de supervivencia y explicar el desarrollo del TEPT, tratando de abarcar con ella todo lo demás que hace el SNA mientras se está en peligro. Esta es en realidad la parte del mecanismo de supervivencia que mas fuertemente ocasiona trauma, por lo que vale la pena entenderlo mejor para saber cuándo, por qué y cómo ocurre. Incluso en libros de trauma y artículos de revistas profesionales se pueden encontrar muchas explicaciones y puntos de vista diferentes sobre la reacción de paralización o congelamiento, con descripciones de diferentes conceptos que a menudo son contradictorios y confusos.


En este post tengo la intención de tratar de entender “paralizar” (o congelar) mas a fondo, separando los diferentes conceptos que se han descrito bajo ese nombre, y hacer que la secuencia de la respuesta al miedo cuando se produce la paralización sea más fácil de seguir. En mi publicación anterior, escribí sobre los tres niveles diferentes de evolución de nuestro cerebro. Para seguir mejor este post seria útil leerlo aquí. También quisiera que tengas en mente los siguiente supuestos:

  • el cerebro es un "aparato" muy sofisticado, programado para realizar una serie de tareas de la manera más efectiva posible, optimizando el uso de energía y recursos con los que cuenta;

  • el cerebro primitivo no comprende el bienestar, la felicidad, etc. Se centra principalmente en el rendimiento, la optimización y la eficiencia, y su objetivo final es la supervivencia;

  • el cerebro, en su nivel primitivo de funcionamiento, todavía reacciona como si fuéramos presas evitando a los depredadores. Aun así, los humanos tenemos cognición, conciencia e inteligencia que nos dan la capacidad para tomar decisiones para detener la reacción primitiva;

  • el factor emocional del cerebro mamífero agrega consumo de energía a la ya difícil tarea de supervivencia. En lugar de solo tratar de evitar la muerte, el cerebro límbico o emocional también trata de evitar perder seguridad, a la familia, afiliación, etc.;

  • la parte más evolucionada de nuestro cerebro, —una parte que es ademas increíblemente poderosa— hace que el proceso de supervivencia sea más complejo debido a la necesidad humana de apego y conexión, de creer y tener, de comprender y atender; pero esta parte es la que precisamente puede tener un efecto positivo en nuestras vidas, y detener la respuesta irracional;

  • todas las reacciones o estrategias pueden convertirse en hábitos —y por lo tanto automáticas— si se repiten con frecuencia, lo que impide discriminar sobre si son útiles o perjudiciales para nuestra salud mental o física;

  • estas estrategias siguen un cadena porque hay una nueva activación cada vez que una estrategia falla. Si una estrategia tiene éxito, el cuerpo pasará a su nivel normal tan pronto como sea posible para continuar con el funcionamiento regular (homeostasis). Pero si una estrategia falla, el Sistema Nervioso Autónomo (SNA) cambiará el plan y activará un grupo diferente de hormonas/órganos/funciones para lograr su objetivo: la supervivencia;

  • la mayoría de las explicaciones de lucha-huida-paralización que obtenemos en la literatura científica compara a los humanos con los animales; aun cuando somos animales, no estamos luchando por sobrevivir en todo momento como ellos, y no hay depredadores persiguiéndonos. Sin tomar conciencia (activación de la corteza cerebral) de esto, tendemos a someter nuestra experiencia de vida a las estrategias de supervivencia resignándonos a perder la experiencia de vivir plenamente. El miedo extremo a morir, a sufrir dolor, a perder seres queridos, y eventos similares inevitables de la vida es lo que nuestro sistema podría considerar equivalente a ser atrapado por un depredador. Tenemos muchas y mejores formas de “escapar” a un mejor estado que él permitir a nuestro sistema utilizar la estrategia de evitar volver a sentir. Somos una especie muy compleja y evolucionada que tiene la oportunidad de experimentar la vida de una manera muy gratificante más allá de la recompensa de comer, aparearse y descansar. Podemos usar la parte evolucionada de nuestros cerebros para regular nuestros miedos y elegir relacionarnos con los demás o con nosotros mismos y obtener el mejor resultado posible de estar vivos.

La gran aportación de Porges es el decirnos que como seres evolucionados, nuestra primer estrategia debe ser el conectarnos con el prójimo, en lugar de creer que la vida es luchar o escapar.


Un poco de historia

Ha pasado mucho tiempo desde que Walter Bradford Cannon usó el término lucha-huida en su libro La sabiduría del cuerpo (1932) para describir la respuesta primitiva innata del SNA para los animales que se encuentran en peligro (recuerde que el SNA reacciona automáticamente y su funcionamiento es involuntario). Dr Cannon explicó a la comunidad médica como esta respuesta es un mecanismo de supervivencia para enfrentar o evitar un ataque de un depredador para sobrevivir. Luego se descubrió que los humanos tienen la misma estrategia cableada en el cerebro (hardwired) para mantenerse con vida, incluso cuando no corren el riesgo de ser atrapados y devorados por un depredador, y a expensas de su propio bienestar. Con el tiempo, se descubrió que este mecanismo de supervivencia es el origen de que los humanos se traumaticen, algo que (hasta donde sabemos) no les pasa a la mayoría de los animales.

Probablemente fue Peter Levin quien trajo el concepto de paralización de vuelta al vocabulario en psicología, cuando amplió el concepto en su libro Waking the Tiger (1997). Para explicar el trauma, Levin incorporó la explicación de parálisis como una continuación de la estrategia de los animales para evitar la muerte. El utilizo la palabra freeze que literalmente quiere decir congelamiento, pero en español se tradujo como parálisis. Congelamiento es más ambiguo pero parálisis es muy restrictivo. En ambos casos, la palabra no ayuda a entender lo que realmente le pasa a la persona cuando experimenta esta reacción.

De Levin adelante, el término lucha-huida-parálisis se empezó a usar en todas partes para explicar el trauma (o TEPT), como la secuencia que ocurre al encontrarse en peligro de morir —o de perder la salud— que se manifiesta como flashbacks, pesadillas, irritabilidad, insomnia, y muchos otros síntomas que sufren las personas traumatizadas. Hablar de luchar-huir-parálisarse ofrecía una manera simple y fácil de entender que si el sistema nervioso simpático hacia lo suyo y fallaba, el parasimpático seguiría para asegurar la supervivencia y que si el parasimpático fallaba también, el cerebro y el SNA se ajustarían a una nueva forma de funcionamiento "automático" con fines de supervivencia, incluso a costa del mal funcionamiento del organismo, la disociación y la patología.


Incluso cuando el mecanismo de supervivencia no es necesariamente cronológico, los no académicos estaban satisfechos con la simplicidad del modelo, ya que proporcionaba suficiente información técnica como para llamar la atención sobre cuán generalizado es el trauma y lo poco que hemos hecho para entenderlo y prevenirlo. En respuesta, los no académicos comenzaron a desarrollar tratamientos para lidiar con las consecuencias del trauma usando ese modelo.


Luego de escribir varios artículos, Stephen Porges presento formalmente la Teoría Polivagal (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3108032/) en 2009 desafiando el entendimiento previo del funcionamiento del mecanismo lucha-huida-parálisis. Aun cuando Porges pone más énfasis en la conexión entre las reacciones del SNA a las expresiones faciales y tono de voz, la comunidad interesada en trauma y los académicos le dieron mas importancia al hecho de que la Teoría Polivagal propone un comportamiento en los mamíferos —contacto-social (social engagement)— que activa el sistema parasimpatico antes que el simpatico cuando se esta en peligro.


Desde que apareció esta teoría (realmente no ha sido suficiente tiempo), varias personas han tratado de casar ambos conceptos para tener un nuevo entendimiento del funcionamiento del SNA: el modelo de luchar-huir-paralizar ampliamente descrito y utilizado, basado en la activación simpática versus parasimpática, con el nuevo modelo de respuesta-social/movilización/inmovilización que sugiere Porges.

Como mencioné, este post no se enfocará mucho en la biología del mecanismo, sino que intentará principalmente distinguir las diferentes formas en que nuestros cuerpos se paralizan, y explorar lo que podríamos hacer de manera diferente incluyendo el mecanismo de respuesta-social que propone Porges y que es únicamente mamífero. La mayoría de los animales no tienen más remedio que sucumbir a sus instintos, pero como humanos, podemos aprender a identificar nuestras tendencias naturales y modificar nuestras respuestas para evitar no solo la muerte sino también enfermedad. La clave aquí es identificar y controlar la reacción primitiva de miedo que experimentan la mayoría de los animales, de la humana.


El comienzo de la confusión.

Porges desafió el consenso previo con su teoría. Porges nos ha hecho pensar más y profundizar al observar las diferentes fases por las que nosotros los humanos (como mamíferos), en oposición a los seres más primitivos, pasamos cuando nos sentimos atrapados, inseguros, asustados, rechazados, abandonados, intimidados, criticados o cualquiera de esos experiencias o circunstancias transformativas de las que sufrimos, y que terminan causándonos aislamiento, desconexión, conmoción y trauma. Porges cambio el paradigma al combinar la biología con la teoría del apego y la evolución. Sus observaciones de más de 20 años de investigación desafiaron la comprensión de mas de un siglo. No es sencillo reescribir la ciencia y dar sentido a todo lo que se había escrito antes, utilizando el viejo paradigma con el nuevo.

El SNA se dividía clásicamente en dos ramas, la simpática y la parasimpática, y se creía que había una activación antagónica entre ellas —lo que significa que una se inhibe con la activación de la otra— y que el nervio vago era una sola unidad (el vago es el nervio principal del sistema parasimpático).


La teoría de Porges, por el contrario, diferencia las áreas del tronco encefálico que regulan los órganos situados sobre el diafragma (cara, cabeza, pulmones y corazón) de los que regulan debajo del diafragma (intestinos), dependiendo de las vías vagales mielinizadas y no mielinizadas (las ramificaciones del nervio vago se extienden desde la cabeza hasta el abdomen; un nervio mielinizado envía señales más rápido que un nervio no mielinizado). Porges nos dice que nosotros (como mamíferos) evolucionamos heredando características fisiológicas y de comportamiento de las tortugas, que por razones de seguridad las caras asimétricas son más atractivas que las simétricas, que debemos evitar botox para poder aspirar a la conexión social, que el trauma y la evolución deben ser considerado más en serio, y que el nervio vago está dividido en dos: el ventral que está mielinizado (más nuevo, optimizado, solo en mamíferos) y el dorsal que no está mielinizado (más viejo, primitivo, compartido por todos los vertebrados); agrega que el SNA es un sistema de tres circuitos en el que los circuitos más nuevos inhiben los circuitos más antiguos; que el funcionamiento del SNA es jerárquico en lugar de antagónico; y que el vago más nuevo controla la vocalización y el reconocimiento de expresiones faciales como una estrategia de supervivencia adicional.

Cabe mencionar que actualmente hay un grupo considerable de académicos y científicos debatiendo la validez de los descubrimientos de Porges. Pero mientras tanto, debemos seguir entendiendo y educándonos más sobre el trauma para poder tratarlo. No podemos darnos el lujo de ignorar las diferencias entre lo que introdujo Porges y nuestra comprensión previa de lucha-huida-paralizacion. Es más evidente que nunca que el trauma y el apego están seriamente conectados, y que el trauma es una epidemia. Tenemos que agradecerle a Porges el decirnos que, como seres evolucionados, nuestra primera estrategia debe ser tratar de conectarnos con los demás; ese concepto por sí solo podría detener la epidemia.


Diferentes términos utilizados para explicar la inmovilización al encontrarse con el peligro que se usan comúnmente para generalizar la respuesta de congelación:

Las personas a las que les gustan los acrónimos, o que usan ese tipo de técnicas para enseñar, han tratado de describir la respuesta al miedo como una secuencia de seis estados: ”Congelar-Huir-Luchar-Temer-Debilitarse-Desmayar.” En ingles es una secuencia de 6 Fs. Es un buen método para recordar, pero me parece adecuado ampliarlo sin la limitación de encontrar las letras que encajen.

Los términos más comunes utilizados para explicar la paralización son los siguientes y se incluirían en el flujo:

  • Orientarse

  • Someterse

  • Debilitarse

  • Colapsar

  • Fingir la muerte

  • Inmovilizarse


Diagrama de flujo de defensas de supervivencia

El siguiente diagrama de flujo incluye todas las fases por las que el sistema pasa en la lucha por supervivencia, consolidando las respuestas de defensa con las estrategias de inmovilización. Es importante aclarar que si todas las estrategias de supervivencia fallan, seguramente no estaremos muertos, pero es posible que tengamos que sufrir trauma u otros problemas emocionales por largo tiempo o de por vida. Si comprendemos mejor todo el mecanismo del sistema nervioso, podremos evitar quedar traumatizados o con problemas emocionales. Y si ya estamos traumatizados, entonces comprender cómo funciona nuestro sistema puede ayudarnos a sanarlo.


Este flujo integra la información que he aprendido a travez de mis estudios de trauma e incluye artículos muy interesantes. Mencionaré específicamente dos que considero esenciales:

Kasia Kozlowska y un grupo de psiquiatras de la Universidad de Sydney publicaron un artículo en el Harvard Review of Psychiatry Journal en 2015 proponiendo un modelo de cinco niveles para explicar la reacción de defensa al confrontar peligro. Este artículo consolida con extraordinaria claridad el antiguo modelo dual (sympatico/parasimpatico) con el modelo de Porges (contacto-social/movilización/inmovilización), y explicar detalle la neurobiología de cada estrategia. El grupo de investigadores liderados por Kozlowska llamaron este sistema "Cascada de defensa" y voy a suponer que ellos acuñaron el término ya que no he encontrado a nadie que lo use antes de 2015. La palabra "cascada" se ha usado para describir el influjo de hormonas del estrés en el torrente sanguíneo que ocurre durante lucha-huida, pero no se había usado para describir las diferentes reacciones del SNA cuando se trata de estrés tóxico o peligro. El artículo describe estudios realizados en animales, pero utiliza las observaciones en humanos para comparar y asumir mecanismos similares entre ambos. El artículo es extenso y muy técnico (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4495877/#) pero define la respuesta de paralización de una forma muy clara; dice que paralización se define como el estado luchar-huir-en-estado-suspendido. Cuando leí esta aparentemente simple definición pude entender muchos de los comportamientos que he visto en mis clientes que viven en un estado constante de inmovilización emocional y entendí que pueden haberse quedado atrapados en esa defensa precisamente (más sobre las consecuencias de la paralización en la personalidad en otro post). Esos clientes y esa definición fue lo que me motivo a escribir este post.

Kozlowska et. al explican en detalle la diferente neurobiología de cada paso de la cascada (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4495877/figure/F2/). Después de definir "paralizar" como el luchar-huir en estado suspendido, Kozlowska et. al, expanden los conceptos hasta llegar al último recurso cuando existe una amenaza ineludible definiéndola como la estrategia de inmovilización, dividiendo lo que la mayoría de la gente solía llamar solo parálisis, en dos nuevos niveles diferentes de reacción: inmovilidad tónica e inmovilidad colapsada. Agregan incluso otro nivel de respuesta que llaman "inmovilidad inactiva" que ocurre después de que el peligro se ha ido: se sobrevive, pero también se requiere un esfuerzo enorme para recuperarse del agotamiento producido al tratar de sobrevivir. Kozlowska et. al no pudieron expandirse mucho en la explicación de esta última reacción, ya que no hay suficientes estudios en humanos que respalden esa parte del modelo, pero me parece útil enfatizar lo difícil que es para un humano que estuvo en estado de shock prolongado, lo indispensable que es darle lo necesario para que todo su sistema vuelva a la normalidad.


Aun cuando el modelo de Respuesta en Cascada es una opción magnifica para comprender "parálisis" puesto que describe la inmovilización en detalle, deja fuera algunas otras reacciones en la lucha por supervivencia. Por ejemplo, muchas personas usan la palabra “parálisis" para describir lo que hacen los animales cuando evalúan inicialmente si están en peligro. El modelo de Respuesta en Cascada solo hablan de una fase que llaman “alerta” (arousal); es necesario expandir esa etapa para incluir la teoría Porges.

Porges habla de la estrategia del "compromiso social" como preámbulo de la estrategia de movilización. El "compromiso social" se activa como una base de seguridad y funciona interpretando signos no verbales, incluidas expresiones faciales de otras personas, la entonación de su voz, movimientos corporales, gestos y contacto visual. Cuando alguien que se siente en peligro busca hacer contacto con otra persona como primer recurso para sentirse seguro, el mecanismo de compromiso social funciona manteniendo a la persona activa y tranquila al mismo tiempo. Porges no incluye la inmovilización en esta etapa, pero Karin Roelofs, profesora de Psicopatología Experimental en los Países Bajos, publicó un artículo en 2017 llamado "Paralización para la acción: mecanismos neuro-biológicos en la parálisis de animales y humanos" donde describe "La parálisis se activa en niveles intermedios de amenaza de depredadores. Es un estado de inmovilidad atenta que sirve para evitar la detección por parte de los depredadores, y para mejorar la percepción "(https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rstb.2016.0206). Incluso cuando la descripción suena similar a la lucha-huida-en-estado-suspendido, Roelofs usa el término "inmovilidad atenta" que suena preventivo y sin consecuencias. El estado de activación del sistema nervioso es mucho menos intenso que cuando se activa la parálisis.

Si pensamos en la neurobiología y la teoría polivagal, entonces hay espacio para el compromiso social que es tan importante para que Porges explique su modelo teórico, y también para la inmovilidad atenta. De esa manera, como lo muestro en mi diagrama, la inmovilidad atenta viene como consecuencia del esfuerzo por "orientar" típico de la tarea de compromiso social, y/o después de que compromiso social falla. Con esto, todas las diferentes formas en que el cuerpo reacciona que podrían percibirse como "inmóviles" sin estar necesariamente paralizado quedan cubiertas. La descripción detallada de cada etapa la encontrara en futuras publicaciones, pero para comenzar, aquí hay un diagrama de flujo que puede ayudarlo a visualizar las etapas explicadas en este post.

Este flujo complementa la Respuesta en Cascada definida por Kozlowska et. al; la palabra cascada o secuencia se usan de manera intercambiable. Las palabras estrategia o reacción también se puede utilizar para describir los mecanismos de defensa durante el "modo de supervivencia".

  • Las flechas rojas representan el fracaso de la estrategia, y por lo tanto, el inicio de una estrategia diferente;

  • las flechas verdes representan el éxito de la estrategia regresando al sistema a su estado original; y

  • las flechas naranjas significan que hay más de una opción y que a veces la secuencia puede tener múltiples opciones y, por lo tanto, ir en diferentes direcciones:





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